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Naves industriales sostenibles, ¿hasta qué punto es posible?

Las empresas industriales son cada vez más conscientes del impacto medioambiental que generan sus actividades. De hecho, el cambo climático es uno de los principales puntos del informe de PWC sobre tendencias en el sector inmobiliario para el 2022.

Según este informe, el sector inmobiliario es el que más contribuye al efecto invernadero y al calentamiento global, ya que los edificios representan más del 40% del uso global de energía y de las emisiones de carbono. Por ello, la construcción, y especialmente la construcción industrial, están en el punto de mira de la Comisión Europea, que adoptó un conjunto de propuestas para adaptar las políticas climáticas, energéticas, de transporte y fiscales de la UE para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero como mínimo un 55% para el 2030, en comparación con los niveles de 1990.

Esto se traducirá, para el sector industrial, en una creciente demanda de «naves verdes» o más sostenibles, ya sean de nueva construcción, o porque se adaptan naves existentes para hacerlas más respetuosas con el medio ambiente.

¿Qué hace que una nave industrial sea más sostenible?

Hay diferentes acciones que pueden hacer más sostenible una nave industrial, pero básicamente se trata de acciones o de modificaciones en la estructura y funcionamiento de la nave que consiguen que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, que consuman menos energía y agua, y que no emitan o generen residuos contaminantes. Por ejemplo:

  • Instalar fuentes de energía renovables y/o de autoconsumo, para reducir el consumo de energías más escases y contaminantes. Por ejemplo, el autoconsumo fotovoltaico es un sistema que cada vez instalan más empresas industriales.
  • Instalar tecnologías que optimicen el uso de los recursos, como domótica, sensores o monitorización de las instalaciones y de diferentes procesos, para evitar el desperdicio energético o de las materias que utilice la empresa para su producción.
  • Instalar sistemas de iluminación industrial inteligente, que permite controlar el consumo y mejorar la eficiencia gracias a la monitorización de consumos en tiempo real, el control del estado y el mantenimiento del sistema, o la programación de niveles de luz graduales según la hora del día.
  • Mejorar el aislamiento térmico, para reducir el uso de los sistemas de ventilación y calentamiento. Esto supone un ahorro para la empresa en gasto energético, al tiempo que contribuye a reducir las emisiones de CO2.
  • Uso de materiales ecológicos en construcción y/o reformas. Además de tener un menor impacto ambiental, estos materiales tienen otras ventajas. Por ejemplo, la madera es un excelente aislante térmico, y el uso de muros vegetalizados o «paredes verdes» reduce el ruido ambiental y purifica el aire.
  • Más reciclaje, no solo en una reducción del uso del papel o de plásticos, sino especialmente una mejor gestión de residuos peligrosos y/o contaminantes.

Estas son algunas de las propuestas más extendidas y que tienen un mayor impacto en la sostenibilidad de la nave industrial, pero hay otras iniciativas que también suman, como la instalación de estaciones de carga eléctrica y plazas de aparcamiento para vehículos eléctricos, para contribuir a una movilidad más sostenible de los trabajadores de la empresa.

Por otra parte, hay sistemas para controlar que las acciones o modificaciones que llevamos cabo en la nave industrial tienen el impacto deseado, como un análisis del ciclo de vida (ACV) del impacto ambiental de los elementos de la nave, un plan de gestión de la biodiversidad en industrias de determinados sectores o zonas, o un sistema de monitorización de edificios (SGEE) de los diferentes consumos energéticos.

Certificaciones en construcciones sostenibles

Más allá de cumplir con la normativa y legislación medioambientales, cada vez más inversores y empresarios piden algún tipo de certificación de sostenibilidad, o al menos la valoran positivamente. ¿Cuáles son las más conocidas?

  • LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), un sistema de certificación de edificios sostenibles originario de los EUA y desarrollado por el US Green Council, que se basa en la incorporación al proyecto de factores relacionados con la eficiencia energética, el uso de energías alternativas, la mejora de la calidad ambiental interior y la eficiencia en el consumo de agua, entre otros. Es una de las certificaciones con más renombre a nivel internacional.
  • BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology), un método de evaluación de la sostenibilidad originario del Reino Unido, que evalúa el impacto de los proyectos en diferentes vertientes, como por ejemplo la energía, el agua, los materiales, residuos, uso ecológico del suelo o contaminación.
  • HQE (Haute Qualité Environnementale), es el estándar de construcción sostenible en Francia, desarrollado a partir de los principios de desarrollo sostenible del Earth Summit 1992, y que se centra tanto en la gestión del impacto en el medio ambiente, como en la creación de un entorno de trabajo interior agradable para las personas.
  • DGBN (Deutsche Gesellschaft für Nachhaltiges Bauen), originaros de Alemania, estos estándares internacionales se centran no solo en una comprensión holística de la sostenibilidad, sino que abarca también factores ambientales, económicos y socioculturales.
  • VERDE (Valoración de Eficiencia de Referencia de Edificios), la certificación española evalúa el impacto medioambiental en comparación con un edificio de referencia, que suele ser un estándar que cumple los requerimientos mínimos fijados por la normativa, y en el análisis del ciclo de vida.
Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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