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Las naves industriales más digitales son energéticamente más eficientes

04 noviembre 2022

La digitalización, la sostenibilidad y la eficiencia energética son conceptos que están a la orden del día. Pero lo que a menudo no es tan evidente es hasta qué punto se interrelacionan. Por ejemplo, de acuerdo con datos recientes del Observatorio Inmobiliario, digitalizar un edificio mejora su eficiencia energética en un 15%.

Aunque el estudio se centra en edificios destinados a vivienda y oficinas, el concepto de smart building es aplicable a cualquier inmueble. Por definición, un smart building es un edificio que utiliza la tecnología para optimizar el rendimiento de sus recursos y mejorar la experiencia de sus usuarios, ya sean huéspedes, inquilinos o los propios trabajadores y clientes de una empresa.

De acuerdo con este estudio, el hecho de apostar por este tipo de edificios inteligentes o más digitales mejora en un 15% la eficiencia energética, que en el caso de la industria se traduce en un interesante y necesario ahorro en costes de energía. Además reduce en un 25% las incidencias laborales y en un 5% el absentismo. Evidentemente, estas cifras dependerán del nivel de digitalización que pueda o esté dispuesta a implementar la empresa, puesto que cada sector tiene sus particularidades.

El teletrabajo en la industria, un primer paso

Una de las primeras recomendaciones que se hace en este sentido es la implementación, en la medida de lo posible, del trabajo remoto o híbrido. Desde Masachs ya hemos hablado de la dificultad de implementar un sistema de teletrabajo en la industria, especialmente en la industria productiva y manufacturera, aunque existen fórmulas que permitirían un sistema híbrido en una parte del personal. El teletrabajo no sólo tiene efectos positivos para el medio ambiente al reducir la huella de carbono que provocan los desplazamientos, sino que tiene beneficios a nivel de reducción del estrés y mejora de la conciliación de la vida profesional y personal para los trabajadores.

Los almacenes industriales inteligentes

Pero un smart building va mucho más allá. Por ejemplo, si hablamos de un almacén industrial inteligente, o smart warehouse, optimizar procesos puede pasar por un mejor aislamiento de las instalaciones para evitar pérdidas innecesarias de frío o calor, el uso de inteligencia artificial para mejorar la producción y reducir al mínimo las incidencias, o la adopción de tecnologías emergentes como drones, tecnología RFID o vehículos automatizados.

De acuerdo con un estudio de Zebra Technologies Warehousing de 2020, éstas son las 10 tecnologías donde más se invierte.

En la industria, las tecnologías que más se están implantando son las que tienen como objetivos:

  • Mejorar el proceso productivo: Una de las prioridades de la industria es evitar problemas en la producción, por ejemplo detectando a tiempo incidencias de calidad en los productos, evitando paros de la maquinaria, o automatizando tareas de poco valor añadido.
  • Tomar decisiones estratégicas: Tanto la obtención de datos en tiempo real como la acumulación de un registro histórico que permita analizar estacionalidades o picos de demanda, por poner algunos ejemplos, permite mejorar las previsiones de compra y producción, entre otras muchas decisiones estratégicas que se pueden tomar con una buena recopilación de datos cualitativos y cuantitativos.
  • Optimizar la logística: Desde la implementación de sistemas que mejoren la trazabilidad de los productos o reduzcan los tiempos de preparación de pedidos, hasta softwares de optimización de la distribución, el auge del e-commerce ha disparado las inversiones en tecnologías relacionadas con la logística.

¿Cuál es el futuro de la industria inteligente?

Por otra parte, el hecho de que la industria utilice cada vez más dispositivos inteligentes e interconectados se traduce en una creciente preocupación por la seguridad. Muchos de los dispositivos y sensores que utilizan inteligencia artificial tienen protocolos de seguridad bajos y/o insuficientes, lo que permitiría a los ciberdelincuentes encontrar una puerta de acceso a los datos de la empresa o incluso al control de las instalaciones instalaciones.

Por eso, las empresas están empezando a implementar protocolos de seguridad en paralelo a la digitalización. Pocas empresas industriales dudan a día de hoy de la necesidad de ser más digitales y más sostenibles, pero son también conscientes de que este cambio debe responder a una planificación que integre las distintas vertientes de forma interconectada y no omita aspectos como la seguridad digital.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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