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¿Es posible el teletrabajo en la industria?

El inicio de los períodos de confinamiento en marzo de 2020 se tradujo, entre otras cosas, en un auge del teletrabajo. Más de dos años después, esta modalidad de trabajo todavía genera muchas dudas y, por qué no decirlo así, reticencias: ¿el teletrabajo se consolidará o ha sido un recurso pasajero en tiempos de pandemia?

En este punto hay opiniones muy diversas, porque las casuísticas varían mucho según el perfil del trabajador, el sector de la empresa y la empresa en sí —por el nivel de digitalización y por la propia cultura empresarial. Si nos centramos en el sector industrial, es un sector con un alto porcentaje de perfiles de operarios, personal de mantenimiento, de logística y fabricación, que no pueden realizar su trabajo a distancia, ya que no se pueden llevar la máquina a casa.

Según un informe de Randstad Research, que analiza el teletrabajo en España durante 2020 y 2021, en el 2019 el teletrabajo aumentó un 4,8%, mientras que en el segundo trimestre de 2020 lo hizo un 16,2%, y desde entonces ha mantenido una tendencia creciente que apunta a una cierta consolidación.

Si miramos al sector industrial en concreto, los porcentajes de teletrabajo han estado entre el 10% y el 13% durante estos dos años. Sin embargo, si analizamos por perfiles, los operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores han estado por debajo del 2%, y artesanos y trabajadores calificados de industrias manufactureras y construcción por debajo del 5%. Evidentemente, entre personal de oficina y dirección y gerencia los porcentajes han sido bastante más elevados, hasta alcanzar cifras entre el 35% y el 50%.

¿Existe alguna fórmula para consolidar el teletrabajo en la industria?

Hay varios factores que influyen en la consolidación del teletrabajo en las empresas, el primero de ellos es la propia naturaleza del trabajo que se realiza. Esto ya plantea un primer conflicto, ya que, como hemos visto, una gran parte de los trabajadores de la industria no pueden realizar su trabajo a distancia, a pesar de los avances en tecnologías industriales remotas, como los tele-robots o los sistemas de control de calidad automatizados. Por tanto, un sistema de teletrabajo híbrido sólo podría plantearse para una parte de la plantilla, y quizás no la más amplia en función de la industria.

Otros factores como el nivel de digitalización de la empresa, la cultura corporativa o las propias capacidades del equipo para adaptarse a un entorno más digital también influyen en la consolidación del teletrabajo en la industria, pero son más superables que la posible discriminación que puede suponer implementar un sistema de teletrabajo híbrido para sólo una parte de los trabajadores.

No es un debate fácil, ya que de momento tampoco están claros los beneficios del teletrabajo en sí para muchas personas. Por ejemplo, el hecho de trabajar desde casa supone una clara ventaja si valoramos el tiempo de desplazamiento que ahorramos —según algunos estudios, la media de desplazamiento en España oscila entre 20 y 60 minutos al día empleados en desplazamiento en el lugar de trabajo—, el ahorro de costes en gasolina y/o transporte público, y el claro impacto positivo en el medio ambiente. Además, en general el teletrabajo ha mejorado la capacidad de concentración, la productividad y la autonomía, reduciendo a la vez los días de baja por enfermedad.

Pero, por otra parte, según el estudio de Randstad un alto porcentaje de trabajadores experimentaron más estrés por la permeabilidad entre el tiempo de trabajo y el personal, ya que al no cambiar de entorno las tareas personales y las profesionales terminaban no teniendo unos horarios tan acotados como cuando se desplazaban a la empresa. También se ha acusado la falta de interacción con los compañeros de trabajo, una disminución de la motivación por la soledad, o estrés por la falta de un espacio adecuado para teletrabajar o de las herramientas TIC adecuadas.

Nuestra opinión es que el teletrabajo es una tendencia interesante y en vías de consolidarse según el sector y la empresa, pero por ahora no tanto para el sector industrial. Será necesario un nivel de digitalización mucho más alto, un cambio profundo de la cultura empresarial industrial y, sobre todo, una buena propuesta a nivel de recursos humanos para que el teletrabajo no suponga un agravio para determinados perfiles, y se puedan compensar los beneficios tanto económicos como de conciliación y bienestar que implica el teletrabajo para los perfiles que, por la naturaleza de su trabajo, no puedan hacerlo ni siquiera de forma híbrida.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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