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Una primera mirada atrás al 2021

Es uno de aquellos momentos del año en los que miras tanto hacia delante como hacia atrás. Hacia delante, porque empiezas a tener puesta la mirada en el final del año, y en las expectativas para el siguiente; y hacia atrás, porque empiezas a valorar cómo ha ido el año. Pero, ya que al fin y al cabo los datos son lo que realmente nos da perspectiva, y del futuro todavía no tenemos, solo me puedo centrar en analizar brevemente los datos de este 2021.

Y lo hago sobre todo porque son datos positivos, incluso más que eso, para el mercado de naves industriales, y por extensión para la industria en general. Cabe decir que, como ya he comentado en otros artículos, los niveles de actividad han sido muy desiguales según el sector industrial. Pero el hecho de que los datos de alquiler y compra de naves industriales estén no solo remontando, sino mejorando respecto a datos pre-pandemia, es señal de que la actividad industrial se está recuperando, aunque a ritmos diferentes según el subsector.

Por ejemplo, la demanda de naves industriales está a niveles del 2019 en el primer semestre del año, y por encima en el tercer trimestre. Además, respecto al 2020 se ha incrementado demanda de naves para nueva actividad y como inversión. Las operaciones cerradas ya han superado en un 67% a las del 2020, y están un 26,10% por encima de las operaciones del 2019.

Por otra parte, no ha cambiado la tendencia de producto disponible, un problema que arrastramos, como poco, en los últimos diez años. Cada vez escasean más las naves en buenas condiciones, la mayoría de naves disponibles están obsoletas y muy envejecidas, y no se construyen nuevas a ritmo suficiente. Tampoco hay suelo industrial disponible, las recalificaciones de terrenos son insuficientes. Este problema se acentuará todavía más con el aumento de la demanda, si las inversiones y las políticas públicas no potencian la construcción de producto nuevo, y no solo logístico. Hace falta nave industrial de tamaño pequeño y medio, ya que las demandas se siguen centrando en naves de 0 a 500 m2 en primer lugar, y de 500 a 1000 m2 en segundo. Tiene sentido, si tenemos en cuenta que el tejido industrial catalán está formado principalmente por pequeña y mediana empresa.

Como apunte final, y creo que es la idea con la que vale la pena quedarse, es un hecho que el consumo y el mercado laboral se han reactivado, así como las exportaciones e importaciones, lo que se está traduciendo en un claro impacto positivo en el sector de naves industriales y en la economía general. Desde este punto de vista, podemos encarar el último trimestre del 2021, e incluso me atrevo a decir el 2022, con más optimismo que el año pasado.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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