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¿Qué nos dice el estado actual del emprendimiento en Cataluña?

01 diciembre 2022

El emprendimiento ha sido siempre uno de los rasgos diferenciales de Cataluña, y un buen indicador del estado de salud económico y de competitividad empresarial de cualquier zona. Es cierto que a menudo durante épocas de crisis se incrementan las cifras de emprendimiento como autoempleo, y que muchas de estas empresas unipersonales o microempresas no se consolidan, pero la creación de empresas es necesaria para que el tejido productivo se regenere y crezca.

Según el Idescat, en junio de 2021 la creación de empresas en Cataluña aumentó un 29,3% en términos interanuales, pero hay que tener en cuenta que el 2020 fue un año anómalo en cuanto a la situación económica y social, y por tanto poco válido a efectos comparativos. Por otra parte, en agosto de 2022 la creación de empresas disminuyó en junio un 19,7%, y en agosto ya había encadenado cinco meses consecutivos de retrocesos interanuales. Por lo general, podemos decir que los efectos de la pandemia todavía se notan y Cataluña no recupera el crecimiento previo de 2019.

Pero aunque estas cifras pueden no parecer demasiado alentadoras, el hecho es que la salud emprendedora en Cataluña es mejor que en otros lugares del territorio nacional. ¿Cuál es su estado actual?

Estado del emprendimiento en Cataluña 2022

El informe anual del Global Entrepreneurship Monitor “Informe ejecutivo Cataluña 2021-2022” proporciona datos recientes y una buena perspectiva sobre el estado del emprendimiento y la creación de empresas en Cataluña.

El primer factor positivo a destacar es que en Cataluña los emprendedores en fase inicial dedicados a actividades industriales y servicios a empresas tienen más peso que la media de los países de altos ingresos, un 35% respecto a un 29%, y en detrimento empresas de servicios al consumidor. Esto es relevante porque en el sector transformador y de servicios a empresas suele haber más inversión, y mayor potencial de crecimiento e internacionalización.

Por otra parte, el porcentaje de nuevos negocios catalanes en fase inicial que opera en sectores de nivel tecnológico se considera medio-alto, con un 9,3%, una cifra superior a la media de las economías de altos ingresos.

Por el contrario, los datos de expectativas de crecimiento de empleo (más de 5 empleados dentro de cinco años) y en la orientación internacional quedan por debajo de la media, por tanto aún queda margen para la mejora.

Cataluña, un entorno favorable para el emprendimiento

Pero estos datos no surgen de la nada: hay un trasfondo que nos ayuda a entender por qué, en un contexto económico y social como el actual, Cataluña logra mantener una buena salud emprendedora.

De acuerdo con el estudio del GEM, las condiciones a emprender en Cataluña son muy favorables. ¿Cuáles son los factores que mejor se valoran a la hora de emprender?

  • Existencia y acceso a infraestructura física y de servicios: carreteras, aeropuertos y otros sistemas de comunicación; coste y acceso de los servicios básicos y de telecomunicaciones.
  • Existencia y acceso a infraestructura comercial y profesional: existencia de proveedores, consultores; asesoramiento legal, laboral, contable y fiscal; servicios financieros y bancarios…
  • Cultura emprendedora: la sociedad tiene un enfoque emprendedor a través de su comportamiento, creencias, lenguaje y costumbres, que alienta a las personas emprendedoras, demostrando aceptación, apoyo y alta consideración por su actividad.
  • Programas públicos: ayudas a la creación y crecimiento de nuevas empresas; parques científicos e incubadoras; programas de fomento de la creación y crecimiento de las nuevas empresas.
  • Educación y formación emprendedora en la etapa postescolar: inclusión de temas y habilidades de emprendimiento en programas de formación.

Como hemos comentado, todo este trasfondo ha contribuido a que el emprendimiento haya conservado una buena salud a pesar del contexto económico y social de los últimos casi tres años. ¿Y en qué se traduce esto? El emprendimiento es una parte muy significativa del tejido empresarial de Cataluña, y por tanto en parte responsable de la recuperación de las cifras económicas: durante el 2020, debido a la pandemia, el PIB de Cataluña cayó un 11,5%, pero en 2021 la economía catalana creció un 5,8%, un crecimiento cinco décimas superior a la media de la Unión Europea (5,3%) y siete frente a España (5,1%).

La actividad emprendedora y su buen estado han sido pues uno de los factores para la recuperación económica, y nos indican al mismo tiempo que las perspectivas, si nada significativo cambia en el escenario social y económico, son alentadoras de cara al próximo año. Una buena noticia para cerrar un año que, una vez más, ha estado lleno de incertidumbres y altibajos.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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