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¿Cómo se puede preparar la industria para una «nueva normalidad» incierta?

De entrada, la expresión «nueva normalidad» no nos gusta demasiado, porque la situación no es en absoluto normal, pero el concepto se ha consolidado para reflejar una situación anómala que se está alargando, y de momento, de forma indefinida. Dicho esto, parece que el verano ha supuesto un punto de inflexión para las empresas. Lo que no queda claro es a qué escenario ha dado paso. La mayoría de empresas y sectores han retomado su actividad en un estado de incertidumbre, e intentando afrontar los retos inmediatos como la bajada de facturación, los problemas de operatividad y el impacto humano que está teniendo la pandemia en su equipo.

Así, ¿cómo afrontar una «nueva normalidad» si no tenemos claro cuál es el escenario a corto y medio plazo? Estamos en una normalidad que cambia y se redefine constantemente, que ha alterado los patrones de producción, de demanda y de consumo. Ante esto, la industria ha modificado sus previsiones, según las conclusiones del reciente informe La empresa española ante el Covid-19, elaborado por KPMC y CEOE.

Si echamos un vistazo a los datos del informe vemos que, en lo que respecta a la industria, el 43% piensa que la situación mejorará durante los próximos doce meses, y solo un 26% teme que empeore. Los datos son ligeramente más optimistas que la media del total de sectores empresariales.

Por otra parte, y también en relación al sector industrial, solo un 25% prevé recuperar los niveles de facturación previos al COVID-19 en los próximos doce meses, mientras que el 45% prevé conseguirlo en el 2022, y un 16% todavía más allá. Un 14% indica que su facturación no se ha visto afectada por la pandemia. Como comentaba en otro artículo, el impacto ha sido muy desigual según el sector industrial.

Los posibles escenarios económicos ante el COVID-19

Entonces, ¿qué puede hacer la industria ante una realidad incierta? Lo primero que hay que plantear son los posibles escenarios. Según Accenture, hay cuatro previsiones de evolución del COVID-19, que comportarán respuestas sociales diferentes:

Fuente original: Accenture

En el primer escenario, de remisión rápida, las medidas funcionan y la economía se estabiliza. Es el escenario ideal, que permitiría a la industria recuperar en un plazo razonable los niveles de producción y facturación previos a la pandemia. En el segundo escenario, con una evolución de curva aplanada, la economía se contrae de forma casi permanente. El tercer escenario empeora, ya que los brotes cíclicos dificultan cada vez más recuperarse y alcanzar una cierta estabilidad. En el cuarto escenario, el caos prolongado provoca que la economía se limite a lo estrictamente necesario, y la inflación se dispara.

Afortunadamente, los datos de septiembre permiten ser, para la mayoría de sectores industriales, moderadamente optimistas, con una cierta dosis de prudencia y expectación.

¿Cómo puede afrontar la industria esta incierta «nueva normalidad»?

1. Los equipos humanos, cada vez más importantes

La implicación del personal será decisiva en la recuperación de las empresas. Pero, por otra parte, las personas también se están viendo afectadas por la situación. De hecho, un 64% de trabajadores a nivel mundial indican que sufren ansiedad ante su situación laboral. ¿Qué pueden hacer las empresas?

  • Trabajar y potenciar la comunicación interna.
  • Transmitir confianza ante la situación actual.
  • Dar apoyo más allá del entorno laboral, a nivel familiar.
  • Ofrecer apoyo en situaciones de duelo y/o estrés.

2. Replanteamiento de los espacios y las dinámicas de trabajo

Aunque en sectores industriales el teletrabajo se ha implementado menos, ya que la producción requiere a menudo la presencia de según qué perfiles de trabajadores, hay que repensar los espacios y redefinir los protocolos de limpieza y uso para que estos se sientan seguros en su entorno de trabajo.

Además, es un buen momento para acelerar la transformación digital, replantear los turnos de trabajo, implementar el teletrabajo para aquellos perfiles que sea viable y, en definitiva, introducir mejoras en el funcionamiento y la producción.

3. Flexibilización de los costes

Muchas empresas, ante la urgencia de la situación, han adoptado estrategias de reducción de costes, pero esta puede no ser una buena opción a medio y largo plazo. Se puede optar por otras alternativas, por ejemplo, por una estrategia de costes flexible, como la variabilización de los costes tecnológicos con tecnologías cloud i SaaS, o una reestructuración de la deuda a corto plazo.

4. Reacción rápida y flexible ante los cambios del mercado

En los escenarios futuros, será esencial escuchar al mercado y reaccionar con rapidez y espíritu crítico a sus cambios y fluctuaciones. La formación del personal para que esté actualizado y preparado para dar respuesta a las nuevas necesidades también será un factor competitivo clave. Otra buena estrategia será la escalabilidad y el uso eficiente de la tecnología, que permitirá a la industria en el primer caso contar con una infraestructura tecnológica suficiente y adecuada a sus necesidades en cada momento, y en el segundo tener datos fiables para tomar decisiones estratégicas acertadas.

Ya nos hemos hecho a la idea de que difícilmente volveremos a la situación previa a la pandemia. Aunque se recuperen los niveles de actividad y facturación, lo que habrá cambiado es todo lo demás: Los sistemas y dinámicas de trabajo, la flexibilidad, la digitalización, la capacidad de respuesta ante el mercado, la relación y la comunicación con los trabajadores…, y previsiblemente, para mejorar.

Fuentes: KPMG, Accenture, Masachs

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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