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Naves industriales para la industria alimentaria: ¿Qué tener en cuenta?

Cuando elegimos una nave industrial para nuestra empresa, ya sea para iniciar una nueva actividad, por ampliación o por traslado a una ubicación más idónea, debemos tener en cuenta muchos factores. Dentro de estos factores, algunos vendrán determinados por la propia naturaleza de la actividad que queramos llevar a cabo, como por ejemplo en el caso del sector alimentario, que está sometido a normativas muy estrictas en cuestiones como el almacenamiento y conservación de los alimentos, y la higiene de los espacios.

Las naves donde se conservan y/o procesan alimentos son especialmente vulnerables a la contaminación, puesto que trabajan con materiales orgánicos que se descomponen con relativa rapidez. La contaminación de uno solo de los componentes o ingredientes puede provocar el desperdicio de toda la producción, con las consiguientes pérdidas económicas y retrasos en las entregas, por no mencionar los potenciales riesgos para la salud si la incidencia no se detecta a tiempo.

Los prerrequisitos de la industria alimentaria o APPCC

Por ello, la industria alimentaria debe cumplir una serie de prerrequisitos, llamados APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico), y que consisten en una serie de planes o buenas prácticas a seguir para garantizar la seguridad, la higiene y, en general, el buen funcionamiento de esta industria. Los prerrequisitos pueden incluir los siguientes puntos, aunque se pueden adaptar en función de la tipología y necesidades específicas de cada empresa alimentaria. Se pueden establecer planes para:

  • Control del agua
  • Limpieza y desinfección
  • Control de plagas y otros animales no deseados
  • Formación y capacitación del personal en seguridad alimentaria
  • Control de los proveedores
  • Trazabilidad
  • Control de temperaturas
  • Mantenimiento de las instalaciones y los equipos
  • Control de alergenos
  • Control de subproductos

Las naves industriales con cámaras de refrigeración

Uno de los puntos más críticos suele ser si la empresa necesita o no que la nave industrial disponga de cámaras de refrigeración para conservar las materias primas o alimentos procesados o no. Si por ejemplo necesita cámaras de refrigeración, debe valorar:

  • El estado y antigüedad de las cámaras frigoríficas.
  • El tamaño de las cámaras, si es suficiente no solo para las necesidades actuales, sino por lo menos a medio plazo.
  • Incluirlas dentro del plan de mantenimiento, de control de temperaturas y del plan de limpieza y desinfección, además de formar el personal en su uso adecuado.

En el Real Decreto 168/1985, de 6 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Técnico-Sanitario sobre «Condiciones Generales de Almacenaje Frigorífico de Alimentos y Productos Alimentarios», se recogen los requisitos sobre la disposición, el diseño, la construcción, la ubicación y el tamaño de los locales destinados a los productos alimentarios refrigerados.

Otras normativas a tener en cuenta

Además, a la hora de valorar una nave industrial para instalar una empresa alimentaria debemos tener en cuenta la normativa descrita en el Reglamento (CE) 852/2004, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativo a la higiene de los productos alimentarios, y el Real Decreto 1086/2020, de 9 de diciembre, por el que se regulan y flexibilizan determinadas condiciones de aplicación de las disposiciones de la Unión Europea en materia de higiene de la producción y comercialización de los productos alimentarios y se regulan actividades excluidas de su ámbito de aplicación, entre otras normativas más específicas del subsector en el que opere la industria alimentaria en concreto.

También es importante saber si el lugar donde queremos instalar nuestra empresa tiene alguna restricción municipal con respecto a nuestra actividad, o si en el polígono existen industrias que puedan originar contaminación cruzada. Por tanto, es importante que a la hora de buscar una nave industrial para una empresa de alimentación indiquemos de entrada cuál es nuestra actividad y los requisitos mínimos que necesitamos, e incluso valorar si queremos una nave ya acondicionada por a esta actividad, por ejemplo que ya cuente con una zona de refrigeración y manipulación de alimentos adecuada, o bien queremos acondicionarla para que se adapte al 100% a nuestros procesos.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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