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¿Cómo afectará el Pacto Nacional para la Industria 2026-2030 a los polígonos industriales y a las empresas de Cataluña?

El pasado 15 de junio, el Gobierno de la Generalitat, las patronales Foment del Treball y PIMEC y los sindicatos CCOO y UGT firmaron el nuevo Pacto Nacional para la Industria 2026-2030 (PNI). Se trata del tercer pacto de este tipo, tras los PNI 2017-2020 y 2022-2025, y fija la estrategia industrial del país para los próximos cinco años.

El Pacto incluye:

Todo ello, articulado en torno a tres grandes ejes alineados con las recomendaciones europeas de los informes Draghi y Letta: productividad, descarbonización y sostenibilidad, y resiliencia.

¿Por qué es necesario este nuevo Pacto?

El contexto explica la urgencia. La industria sigue siendo uno de los principales motores económicos de Cataluña, pero en las últimas décadas ha perdido peso.

Según expuso PIMEC en el acto de firma, desde el año 2000 Cataluña ha perdido unas 14.000 empresas industriales y 145.000 puestos de trabajo del sector, y el peso de la industria en la economía ha pasado del 28% a en torno al 19%. Foment del Treball expresó su aspiración de que la industria llegue a representar el 25% del PIB catalán.

Los polígonos, un activo estratégico de primer orden

Una de las novedades más relevantes del PNI es el peso que otorga al suelo industrial. El Pacto dedica uno de sus cinco grandes ámbitos de actuación precisamente a las infraestructuras y el suelo industrial, junto con la sostenibilidad y la energía, el empleo de calidad, la innovación y la competitividad, y el marco institucional y social.

Y no es casualidad: según el Sistema de Información de Polígonos de Actividad Económica (SIPAE), Cataluña dispone de una red de 1.448 polígonos de actividad económica que concentran 45.635 empresas sobre 29.352 hectáreas de suelo. Es, literalmente, el soporte físico de la industria del país: allí donde se fabrica, se almacena y se distribuye buena parte de lo que produce la economía catalana.

Un diagnóstico honesto: suelo envejecido, fragmentado y poco disponible

El valor del PNI no es solo el presupuesto: es que pone negro sobre blanco las carencias del parque de polígonos catalán. El diagnóstico, elaborado a partir del estudio «Polígonos de actividad económica en Cataluña: retos y escenarios reguladores» del Departamento de Empresa y Trabajo, señala cuatro debilidades estructurales que cualquier empresa que haya buscado nave o parcela en los últimos años reconocerá de inmediato:

  • Envejecimiento. Dos de cada tres polígonos (el 65%) se urbanizaron antes del año 2000, con servicios, suministros y urbanización pensados para la industria de otra época.
  • Fragmentación. Solo el 8,5 % de los polígonos superan las 50 hectáreas. La gran mayoría son espacios pequeños, con poca capacidad para acoger proyectos industriales de gran formato o para financiar servicios comunes.
  • Conectividad limitada. Menos de la mitad (el 45%) disponen de transporte público, una barrera real para atraer y retener trabajadores en un mercado laboral tensionado.
  • Escasez efectiva de suelo. Quizá el dato más revelador: solo un 20% del suelo calificado para actividad económica está realmente operativo. Sobre el papel hay mucho suelo; en la práctica, el suelo disponible, urbanizado y apto para instalarse de forma inmediata es un bien escaso.

Este último dato explica una paradoja que vivimos cada día en el mercado: conviven miles de hectáreas calificadas con una oferta real de naves y parcelas muy tensionada en las zonas con más demanda, especialmente en el arco metropolitano de Barcelona y en los principales corredores logísticos.

Cuando se decide el modelo industrial, se decide el modelo de país: cómo se vertebra el territorio, qué oportunidades se generan y qué puestos de trabajo se quieren. El suelo industrial es una pieza central de esta ecuación.

¿Qué significa para las empresas que buscan nave o suelo industrial?

Desde el punto de vista de quien debe tomar la decisión de comprar, alquilar o trasladar una actividad industrial, el PNI apunta algunas tendencias que conviene tener presentes:

La ubicación ganará aún más valor. Si el suelo realmente operativo es escaso y la modernización se concentrará en determinados ámbitos, las naves bien situadas en polígonos consolidados y bien comunicados tenderán a revalorizarse.

Los polígonos modernizados serán más competitivos. Las actuaciones en energía, digitalización y transporte público mejorarán el atractivo de los polígonos beneficiarios, tanto para operar en ellos como para captar talento. Seguir qué ámbitos concentran las inversiones será clave para decisiones a medio plazo.

La rehabilitación de naves antiguas cobra sentido estratégico. Con dos tercios del parque construido antes de 2000, la puesta al día de activos existentes (eficiencia energética, adecuación normativa, placas fotovoltaicas, carga de vehículos) será una de las grandes palancas de valor de los próximos años, a menudo más rápida que esperar suelo nuevo.

El marco es de continuidad. El PNI 2026-2030 da seguridad de que la política industrial catalana mantendrá el rumbo durante todo el periodo, un factor nada menor para inversiones inmobiliarias que se plantean a diez o quince años vista.

Nuestra lectura

En Masachs trabajamos cada día con el suelo industrial y las naves que el Pacto quiere transformar, y el diagnóstico del PNI coincide con lo que observamos sobre el terreno: hay demanda sólida, pero el producto de calidad es limitado y el parque necesita renovarse. Que el país se dote de una hoja de ruta compartida, con presupuesto y con los polígonos como pieza central, es una buena noticia para las empresas industriales y para el mercado inmobiliario que las acompaña.

Seguiremos de cerca el despliegue de las actuaciones previstas y su impacto en el mercado de naves y suelo industrial. Si tu empresa se plantea instalarse, crecer o reubicarse, te ayudamos a leer este nuevo escenario y a encontrar el espacio que mejor se adapte a él.

Pere Masachs
Socio director de Masachs Industrial

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